Mi nombre es Raúl Podetti, soy ingeniero naval, profesor universitario y consultor. Por muchos años dirigí el astillero fundado por mi padre donde diseñamos y construimos más de 120 barcos; tuve una empresa pesquera, dirigí la federación industrial naval y fui funcionario público a cargo del mayor astillero estatal argentino.

Hace años investigo las razones del subdesarrollo del sector naval y propongo soluciones con impacto social, ambiental y competitivo.

Así descubrí que existe un Programa Nacional para la Depredación Argentina que es una efectiva Política de Estado que funciona hace décadas, gobierno tras gobierno, aniquilando nuestros recursos naturales, económicos y sociales.

Hoy te voy a contar un caso de depredación del que fui testigo.

 

Hace muchas décadas se empezó a desarrollar la zona del puerto de Rosario para la exportación agraria. Así, los grandes barcos graneleros deben internarse por un río poco profundo y perder muchos días para a buscar la carga y volver a salir al océano. Esa navegación la hacen por un largo canal de navegación que debe ser dragado permanentemente ya que el sedimento fluvial naturalmente tiende a taparlo.

Este sistema impone algunos costos de gran magnitud:

  • Lucro cesante por días perdidos de costosos buques graneleros en espera y lenta navegación de ida y vuelta por ese largo canal.
  • Excesivos costos de practicaje y de otros servicios de dudoso valor.
  • Peaje por servicio de dragado del canal fluvial del Rio de la Palta y Paraná Inferior, que conecta la zona del puerto de Rosario con el Océano. La necesidad de dragado crece ya que los barcos son cada vez más grandes (por competitividad de transporte) y el nivel del río es cada vez más bajo (por efecto del cambio climático).

 

Hasta principios de los noventa este servicio de dragado lo realizaba el estado nacional a con altos costos e ineficiencias propias de ese tipo de situaciones.

Pero a principios de los años noventa, dentro de la ola privatizadora de la época se concesionó el servicio de dragado a una empresa privada que pasó a cobrarles directamente a los barcos que utilizaban el canal en función de su tamaño.

Pero esta concesión del dragado si bien ha resultado eficiente como sistema, desde su inicio hasta la actualidad viene sumando demasiadas sospechas.

La investigación reveló que se trata de otro caso de depredación argentina que involucra a al menos a 10 gobiernos de signos opuestos. El Caso DRAGADO es otro gran éxito de la Política de Estado que representa el programa nacional depredAR.

 

Hipótesis de depredación del Caso DRAGADO

Mi HIPÓTESIS es que funcionarios nacionales, empresarios y sindicalistas se asociaron para que a través del dragado se hagan negocios en desmedro de los recursos naturales, económicos y sociales de los argentinos.

Para eso:

  • Se orientó la licitación inicial para beneficiar a una determinada empresa.
  • Se otorgaron múltiples renovaciones indebidas de la concesión.
  • Se permitieron múltiples aumentos indebidos de precios.
  • Se alentó la importación de dragas que podrían haberse construido en el país.
  • Se subsidió el costo externo del dragado causado por las emisiones nocivas que nunca se exigió reducir.
  • Se desconsideraron las enfermedades y muertes prematuras de miles de ciudadanos ribereños causadas por las emisiones nocivas de las dragas contaminantes usadas.

 

El Valor depredador de este caso l Caso DRAGADO es:

  • 600,000 usd es el valor del soborno declarado en la Justicia por el empresario concesionario para obtener en 2010, una de sus cuatro renovaciones.
  • 15% al 20% es el porcentaje de coimas reconocido ante la justicia por ese empresario en operaciones similares.
  • 400 MMUsd es el subsidio oculto pagado por el Estado como costo externo en salud pública causado por las emisiones nocivas evitables.
  • 750,000 toneladas nocivas evitables se emitieron al ambiente durante la concesión.
  • 5,000 empleos industriales se destruyeron por permitirse la libre importación de las dragas para la concesión.

 

Las Pruebas de esta depredación en el caso DRAGADO abarcan un largo período, desde antes del inicio de la concesión.

  • Todo indicaría que en el Pacto de Olivos (1993) se acordó que la licitación de concesión del Dragado sería orientada hacia un buen vecino de Chascomús, amigo de los hijos del presidente saliente. Como éste no sabía nada del tema se asoció con una empresa mediana belga que con este colosal negocio se convirtió en una de las principales dragadoras del mundo.
  • El vecino de Chascomús fue el intermediario con los funcionarios hasta que en la causa Cuadernos (2018), declaró su arrepentimiento por haber realizado multimillonarios pagos indebidos para lograr renovaciones de contratos del negocio del Dragado y otros negocios en que llegaba a pagar hasta el 20%.
  • En ninguno de los 10 gobiernos y cuatro renovaciones directas (sin licitación) nunca se exigió ni sugirió al concesionario que construyera alguna de sus dragas en el país, habiendo capacidad disponible en los astilleros, probada competitividad y acceso a tecnología de punta. Tampoco los sindicatos salieron en defensa de la destrucción del trabajo naval argentino.
  • Una anécdota: En 2016, varios dirigentes del sector y funcionarios estábamos en la Secretaría de Industria discutiendo el borrador de una cláusula de la nueva Ley de Industria Naval que exigía que los barcos para servicios del Estado, debían construirse en el país. Sorpresivamente se había incluido exceptuar a las dragas, que insólitamente podrían importarse sin restricción.

Yo me opongo firmemente a esa excepción sin fundamento alguno y se me acerca un sindicalista amigo y me dice: Raúl, no te metas. Esto lo maneja el Sindicato del Dragado que quiere traer las dragas de afuera. Ya lo tienen todo arreglado. Te conviene callarte.

Por su puesto que mantuve mi oposición y logré que se sacara esa infame excepción que pretendía “legalizar” la depredación del trabajo nacional. Y para colmo lo impulsaba un muy importante sindicalista del área naval.

  • Tampoco, en ninguno de los 10 gobiernos y cuatro renovaciones directas (sin licitación) nunca se exigió ni sugirió al concesionario que redujera el nivel de las emisiones contaminantes al ambiente y a la salud de los ciudadanos ribereños, a pesar de haber alternativas técnico-económicas disponibles en el mercado.
  • Otra anécdota: En diciembre del 2020 se conformó el Consejo Federal Hidrovía que debía redactar las bases de la nueva Concesión y este Consejo solicitó a distintas instituciones aportes al pliego. Desde el Vector Naval de la Facultad de Ingeniería de la UBA respondimos con una publicación académica que desarrolló una Cláusula Ambiental y una Industrial para el pliego. Buscábamos algo tan insólito como beneficiar a los argentinos, exigiendo, como en todo el mundo, que se redujera la contaminación que enferma y mata a la población y además queríamos generar trabajo en la industria nacional.

Inmediatamente salieron cantidad de acciones de prensa en contra de estas cláusulas, entre ellas caros periodistas de la TV que nos dijeron que éramos jóvenes románticos que creen en esas cosas del ambiente y el trabajo…

Sin embargo, por su propio peso las cláusulas van ganado lugar en la discusión. Los dragadores siguen accionando en contra, acompañados de sindicalistas navales que guardan un sospechoso silencio sobre estos temas que deberían defender a ultranza.

 

A pesar que desde 1994 se sabe que esta Concesión terminaría y que en el 2010 se hizo la última “aceitada” renovación directa hasta el 2021, al llegar ese día ni siquiera se habían armado los pliegos de la nueva licitación.

Los 28 años de concesión no alcanzaron para armar un nuevo pliego, y hasta que eso ocurra -si es que ocurre- se sigue renovando en forma directa la concesión al mismo vecino de Chascomús que empezó a dragar tras el Pacto de Olivos y mantuvo su concesión por los métodos non sanctos declarados ante la justicia en la cauda de los cuadernos

 

Y no hablamos de poca plata.

La próxima concesión superaría los 4000 MMusd, más que suficiente para que se quiera continuar con esta depredación de la Argentina.

 

Este es un caso más de la depredación del estado naval argentino que en algunas décadas nos dejó millonarias pérdidas económicas, destruyó miles de puestos de trabajo, aniquiló millones de toneladas de riqueza natural, emitió millones de toneladas de emisiones nocivas y se cobró más de 1044 muertes evitables.

Si esto ocurre en el minúsculo mundo naval que yo conozco, imaginate el tamaño colosal que tiene esta depredación tomando el resto de las actividades del país. Es colosal. Y esa es la escala necesaria para lograr sumergir a un país como el nuestro.

 

Soy Raúl Podetti y quiero parar la depredación de la Argentina.

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https://www.letrap.com.ar/nota/2021-2-5-16-57-0-gabriel-romero-el-mitico-surfer-radical-de-la-hidrovia